LA 4 ESTACIONES DEL CEA

 

 

OTOÑOColores de la Primavera

El Paisaje. La llegada del otoño viene marcada por el espectacular cambio de coloración de las hojas y su posterior caída, hecho que ocurre primero en el Bosque de Ribera que en el Bosque de Montaña. Así, Sauces blancos, Mimbreras, Álamos blancos y Chopos se visten de amarillo, naranja y rojo hacia el mes de octubre, quedando totalmente desnudos en noviembre, mientras que Robles albares, Hayas, Melojos o Rebollos y Quejigos cambian sus colores más tarde; entre estas especies, solamente pierden las hojas las dos primeras, ya que el Melojo y el Quejigo las guardan marchitas, en un fenómeno conocido como marcescencia. Muchos frutos silvestres los encontramos sólo en otoño, como las endrinas, moras, madroños o la vid, cuya recogida (Vendimia) acontece desde mediados de septiembre hasta mediados de octubre. Igualmente, en otoño aparecen la mayoría de las setas, entre las que destacan la Seta de cardo y el Níscalo.

El otoño es también la época de la dispersión de las semillas, que quedarán enterradas hasta la primavera, hecho aprendido por el Hombre y aplicado en la agricultura. Así, en otoño se siembran los cereales llamados de ciclo largo, que como reza el dicho son "cosecha segura", a diferencia de los que se siembran en primavera. El primero en sembrarse es el trigo, y luego le siguen cebada, avena o centeno.

Gansos en migración, en su particular formulación en V.

Con el acortamiento de los días, determinadas especies de aves sobrevuelan el paisaje que rodea al Río Cea: son las MIGRACIONES POSTUPCIALES, en las que millones de individuos se dirigen hacia el sur, donde las condiciones ambientales son más benignas.

Las Gentes. En otoño, los pueblos se quedan solos, tras la animación veraniega de los veraneantes y turistas, y con la caída pronta el día las gentes del lugar se recogen en sus hogares.

La Fauna. En una estación en la que las arañas tejen sus redes con trajín y el Ciervo ha terminado su berrea previa al acoplamiento, una parte de la fauna adopta la misma solución que la flora y se prepara para hibernar, como el Oso pardo, pequeños mamíferos, reptiles…. Ha llegado también para muchas aves la época de migrar.

Efectivamente, algunas aves optan en otoño por abandonar el Cea rumbo a África, como Ruiseñor común, Andarríos chico, Alimoche, Abejaruco, Cernícalo Primilla, Golondrinas, Aviones, Currucas, Aguilucho cenizo,… mientras que otras llegan desde el norte de Europa. No es nuestra intención hablar de todas las especies que llegan, pero sí de las que lo hacen en mayor número, como la Paloma torcaz, habitante de los robledales cuyo paso es codiciado por los cazadores, al igual que varias especies de Zorzales o Tordos, que colonizan todo tipo de hábitat, desde los bosques de montaña, hasta las llanuras, el bosque de ribera, los pueblos… La llegada por miles de los Estorninos pintos a la Ribera del Cea coincide con la maduración de la uva…

La Paloma torcaz, recibe en otoñio gran número de individuos del Norte de Europa.

Cabe destacar el paso de Gansos y de Grullas, con sus particulares formaciones en "V", así como la llegada de varias especies de Patos, que ocupan las zonas remansadas del Cea y las lagunas de las tierras circundantes. Una de las aves más bonitas es la Avefría, "el ave que viene del frío", que coloniza las tierras adyacentes al Cea durante varios meses. Lo mismo acontece con la Lavandera blanca, que se extiende desde el Río hasta los pueblos, siendo muy habitual encontrarlas por las calles de nuestros pueblos.

La Avefría puebla en invierno los campos situadas en la parte media y sus de la Ribera del Cea.