LA 4 ESTACIONES DEL CEA

 

 

VERANOColores de la Primavera

El Paisaje. El verano en el Cea es una época de contrastes: el amarillo luminoso de las tierras de labor, ya cosechadas, y de los pastos agostados, en disputa con el azul intenso del cielo. El verde es cosa de los Bosques de Montaña, con los tonos diversos de Robledales,A la sombra de un Roble en verano... Hayedos, Melojares, de los Encinares, del Bosque de Ribera y de los cultivos de regadío (alfalfa, remolacha, maíz).

Las Gentes. En los pueblos de la Ribera del Cea la población se multiplica por tres durante el verano, época en la que se celebran fiestas en todos los rincones.

La mayor parte de los veraneantes son vecinos de los pueblos, que vienen de vacaciones desde diversas ciudades del norte peninsular, entre las que destacan Bilbao y Barcelona, ya que fueron las que atrajeron mayor número de familias. En relación al Turismo, el polo atrayente en la Ribera es Sahagún, debido a su situación en mitad del Camino de Santiago, muy potenciado en estos últimos años y que recibe gente procedente de gran cantidad de países.

Para los agricultores es la estación de mayor trabajo, puesto que hay que cosechar y almacenar tanto el grano como la paja. Aquellos que están acogidos al Plan de Estepas Cerealistas, concebido desde la UE para proteger principalmente las poblaciones de Avutarda, deben cosechar a partir del 15 de julio, fecha estimada en la que todos los huevos han eclosionado, no habiendo peligro de que sean aplastados por las cosechadoras, esos verdaderos ovnis que iluminan las noches de julio y agosto, y que han sustituido en las grandes parcelas a la hoz y la guadaña.

Las Playas del Cea. El verano es la época para disfrutar del Cea, encontrándose varios lugares en los que poderse bañar, aunque siempre con mucho precaución y acompañados. La ubicación de las distintas playas del Cea las podemos encontrar en las Rutas propuestas en la presente guía.

La Fauna. El verano es la estación de los insectos, los anfibios y los reptiles, cuyas poblaciones explosionan cuando aprieta el calor. Algunos mamíferos, como por ejemplo el Corzo, se encuentran al cargo de sus crías, recién nacidas, y preparados para reproducirse. Sepamos algo más sobre como se perpetúa este rumiante que habita los bosques del Cea: la cópula se realiza en verano, y la hembra guarda los espermatozoides vivos hasta el invierno, cuando tiene lugar la "implantación" (no es autofecundación pero casi…), pariendo las crías en primavera.

Corzo, habitante de los bosques del Cea.

Lo mismo que con el Corzo ocurre con la Marta o la Garduña; sin embargo el Lobo copula en invierno, cría en primavera y aprovecha el calor del verano para cuidar a sus lobeznos.

Respecto a los pájaros, la mayor parte de los pollos ya han nacido, encargándose en verano los padres de su alimentación, en una estación en la que los alimentos no faltan (en especial los insectos). Así, se reproducen junto al Cea aves tan llamativas como el Jilguero o Sietecolores, el Martín pescador, la Oropéndola y el Abejaruco.

El Abejaruco puede ser observado facimente en verano.

En los pueblos, los tejados son ocupados por los nidos de barro y paja realizados por la Golondrina y el Avión común, dos especies familiares que no nos dejan de sorprender con su inquebrantable cita anual. En muchas ocasiones, estas dos especies tienen más de una pollada, quizá debido a que sólo así pueden contrarrestar la alta mortalidad que sufrirán en su retorno otoñal al África subsahariana. Finalmente, encontramos los Vencejos, que sobrevuelan los tejados de las casas en grupos, en busca de insectos para alimentarse, y cuyas acrobacias son un espectáculo.

Los Aviones creen haber encontrado hielo...